
Con esta intervención se busca mejorar de manera significativa la seguridad vial y dar mayor fluidez al tránsito en una zona clave del norte del área metropolitana, donde a diario se registra un importante movimiento vehicular.
De acuerdo al proyecto, los dos nuevos puentes tendrán dos carriles por sentido y una extensión aproximada de 100 metros cada uno, lo que permitirá descomprimir la circulación y ofrecer una mejor conexión para quienes transitan entre la capital y localidades vecinas.
En paralelo, el antiguo puente metálico no será desmantelado, sino que será trasladado aguas abajo para reconvertirse en un paso peatonal y ciclista, lo que también aportará un nuevo espacio de uso para vecinos y visitantes.



