Las Cataratas del Iguazú se transformaron en una gigantesca masa de agua marrón, con una fuerza que obligó a cerrar los circuitos turísticos y suspender la navegación. Pero las imágenes que llegan desde Misiones muestran apenas una parte de un problema mucho más amplio, que también afecta a Corrientes, Entre Ríos y podría extender sus consecuencias río abajo.
Las lluvias provocaron crecidas en diferentes cuencas del Litoral, con evacuaciones, caminos rurales deteriorados y actividades productivas que comenzaron a sufrir las consecuencias. Mientras las autoridades monitorean los niveles de los ríos, los productores advierten que el exceso de agua ya complica las tareas en el campo.

El río Iguazú superó este lunes 12 de octubre los 12.000 metros cúbicos por segundo, frente a un caudal medio cercano a los 1.500 m³/s. Esa diferencia, equivalente a unas ocho veces su volumen habitual, transformó el paisaje y activó los protocolos de seguridad.
El aumento responde a las precipitaciones acumuladas sobre la cuenca superior del Iguazú, principalmente en Brasil, que incrementaron rápidamente los aportes hacia los saltos. Las autoridades monitorean el comportamiento del río y las instalaciones antes de definir la reapertura.
Corrientes y Entre Ríos también sufren las consecuencias
La situación no se limita a la frontera con Brasil, porque el río Uruguay también registra una crecida que obligó a evacuar familias en distintas localidades ribereñas. Concordia, en Entre Ríos, y Paso de los Libres, en Corrientes, se encuentran entre las ciudades afectadas, mientras continúan los operativos de asistencia.



